Hace unos años conseguí jale de guardia en un hospital abandonado en las afueras de Toluca. Lo habían cerrado en los 80s, pero seguía con todo adentro: camas, equipo, expedientes… y según los vecinos, también algunas presencias.
La primera noche todo tranquilo. Pero en la segunda, empecé a escuchar un ruido. Los elevadores. Se movían solos entre el sótano y el tercer piso. Revisé cámaras, subí a mirar, bajé al sótano. Nadie. Pero ahí seguían.
El sótano era lo peor. En el cuarto de máquinas había una luz encendida. No parpadeaba. No fallaba. Solo estaba ahí, fija, como si alguien la hubie
La primera noche todo tranquilo. Pero en la segunda, empecé a escuchar un ruido. Los elevadores. Se movían solos entre el sótano y el tercer piso. Revisé cámaras, subí a mirar, bajé al sótano. Nadie. Pero ahí seguían.
El sótano era lo peor. En el cuarto de máquinas había una luz encendida. No parpadeaba. No fallaba. Solo estaba ahí, fija, como si alguien la hubie
1 yr. ago