Tras el histórico discurso de Winston Churchill en marzo de 1946, donde pidió la unidad del mundo angloparlante en un contexto de crecientes tensiones, José Stalin reaccionó con suma severidad. El líder soviético calificó las palabras de Churchill de un atentado contra la unidad de las naciones, comparando su llamado a "que los pueblos de lengua inglesa se unan con urgencia" con el inicio de una guerra. Stalin interpretó este discurso como el puntapié simbólico de lo que más tarde se conocería como la Guerra Fría, viendo en él una justificación de la división mundial basada en teorías raciales y una amenaza directa a la influencia de la Unión Soviética.
12 days ago